Compras lleva las órdenes en el ERP. Logística lleva los embarques en hojas de cálculo. Financiera lleva los pagos aparte. Las tres áreas discuten sobre datos distintos, nadie ve la operación completa, y el costo real de traer un contenedor se conoce cuando ya no se puede hacer nada al respecto.
Este módulo pone las tres áreas sobre el mismo expediente: de la orden de compra al proveedor del exterior hasta el pago, con visibilidad hasta el nivel de referencia y el costo real por contenedor y por pedido. Se opera desde la interfaz, se consulta desde Claude o ChatGPT, y encima se puede conectar un agente que dirija el área.
Son dos recorridos distintos sobre la misma plataforma y el mismo maestro de terceros. Escoja el flujo y pulse una etapa.
Es la entrada del proceso. La orden nace en su ERP y entra al módulo sin que nadie la vuelva a teclear.
Cincuenta y nueve pantallas dedicadas solo a contenedores. Es donde se pierde plata sin que nadie lo vea venir: días libres que se acaban, bodegajes que corren, contenedores que se quedan quietos porque nadie dio la instrucción de retiro.
La diferencia entre ver eso hoy y verlo en la factura del mes siguiente es la única que se puede convertir en dinero.
Desde que la motonave arriba hasta que el contenedor queda en depósito, con su estado y su ubicación.
El cálculo que casi nadie lleva bien: cuántos días libres quedan y desde cuándo empieza a correr el cargo.
Almacenajes, bodegajes, demoras, limpieza y reparación, separados por concepto y por responsable.
No basta con ver el sobrecosto: hay que saber sobre qué actuar hoy y quién tiene que hacerlo.
Pedidos generando demoras y pedidos sin instrucción. No son reportes: son listas de trabajo. Dicen qué hay que atender hoy para que el sobrecosto no se consolide, con el pedido, el contenedor, los días que lleva y quién es el responsable.
Flete, seguro, gastos de puerto, tributos, bodegajes, demoras y transporte terrestre llegan en momentos distintos y desde fuentes distintas. Sumarlos a mano es un ejercicio que casi nadie hace, y por eso los márgenes se calculan sobre un costo que no era el real.
Estimar el costo antes de que la operación ocurra, para poder decidir con un número y no con una corazonada.
Cada gasto se registra contra el expediente que lo originó, con su concepto y su responsable. No se acumulan en una bolsa común.
Flete, seguro, gastos y tributos se distribuyen sobre los ítems según la modalidad elegida. El resultado es el costo por ítem, no por embarque.
Almacenajes, bodegajes y demoras entran al costo del pedido que los generó, no a un gasto general del mes.
El número con el que se puede calcular un margen de verdad, y compararlo con lo que se había estimado.
Porque no toda operación se costea igual. Se escoge la modalidad y el sistema distribuye los conceptos sobre los ítems según ese criterio.
Pagos al proveedor y a terceros, anticipos, notas crédito y control de lo pendiente. En la versión nueva, además, cuentas por pagar y proyección de pagos.
Para una empresa con temporadas, colecciones o líneas de producción, el dato que importa no es el embarque: es la referencia. Si la referencia que abre la colección no llega en su ventana, pierde la mayor parte de su valor, aunque el contenedor haya llegado completo.
El seguimiento baja hasta ese nivel: por ítem y por referencia, con su estado de producto, su motivo de demora y su histórico.
Cada referencia tiene su propio estado dentro del embarque, no hereda el estado del contenedor.
Maestros configurables, para que los estados sean los de su operación y no los de un catálogo genérico.
Cuando algo se atrasa queda registrado por qué. Con el tiempo eso se vuelve un patrón que se puede atacar.
El histórico de la operación no se edita. Es lo que permite reconstruir qué pasó y cuándo.
Los hitos ordenados en el tiempo, con sus fechas planeadas y sus fechas reales.
Auditoría transversal de quién cambió qué. Es lo primero que se pide cuando algo no cuadra.
La orden de compra nace en su ERP y no tiene por qué digitarse dos veces. El módulo la trae, junto con proveedores, colores, tallas y referencias, y lo hace por país cuando la empresa opera en varios.
Órdenes de compra, proveedores, colores, tallas y referencias se traen automáticamente, sin re-digitar.
Cuando la empresa opera en varios países, cada uno tiene su propia conexión al contable. Verificado sobre Colombia, México y Panamá.
Cada corrida deja su registro con lo que trajo y lo que falló, con el motivo. No falla en silencio.
Las alertas y los correos de la operación salen por el buzón de comercio exterior de la empresa, no por uno nuestro.
Los adjuntos del expediente van a almacenamiento en la nube, no a una carpeta del servidor.
Las instrucciones al agente de aduana, al agente de carga y al embarcador se emiten desde la plataforma y quedan registradas: qué se instruyó, cuándo y quién. Cuando algo se hace distinto, hay con qué reclamar.
Al iniciar sesión, lo primero que se ve no es un menú: son las alertas de seguimiento. Y los correos programados salen solos a los responsables, en los horarios que se configuren.
El módulo se conecta al asistente que su equipo ya usa. No es un chat encima del sistema: es el sistema expuesto como un conjunto de operaciones que el asistente puede invocar, con las mismas reglas de autorización y el mismo registro de auditoría que la interfaz.
Y encima de eso se puede conectar el Agente CEO acotado a comercio exterior, que en este caso no dirige la empresa entera: dirige su departamento.
Se le pregunta en español por sus operaciones y el asistente decide qué consultar. Conversación con contexto, sin cambiar de herramienta.
Igual que el anterior, para los equipos que trabajan con ese asistente. El mismo conjunto de operaciones expuestas.
Para el trabajo del día: abrir el expediente, cargar documentos, liquidar, asignar transporte y trabajar la bandeja de alertas.
El mismo agente que en otras empresas dirige la organización completa, aquí se acota a un departamento. Ve solo comercio exterior, y por eso lo ve entero: cada operación, cada referencia, cada contenedor, cada gasto y cada persona del área. Cierra el día, escribe qué pasó y arma la agenda de mañana.
Cada día convierte la operación en registros con estructura, con su evidencia detrás.
Las señales que no aparecen en ninguna operación por separado, solo al mirarlas todas juntas.
Predicciones con probabilidad, horizonte y la acción preventiva concreta.
Al cierre, cada analista recibe su plan priorizado con el porqué de cada tarea.
Filtre por área o busque: demora, zona franca, empaque, anticipo.
El módulo lleva años en operación con empresas reales, y hay una reescritura en curso. Preferimos que sepa exactamente dónde está cada cosa antes de firmar.
Es la que está en producción con empresas reales, la que recibe cambios y la que tiene el alcance completo, incluidos los contenedores y las alertas.
Arquitectura limpia en cuatro proyectos, con una sola conexión a la base y un módulo financiero que no existe en la versión anterior.
Aplicación aparte para el requerimiento de información de origen, las reglas de origen y los oficios de la DIAN.
Compras, logística y financiera trabajan sobre el mismo expediente. Se acabó la reunión para reconciliar planillas.
Con cinco modalidades de liquidación, porque no toda operación se costea igual.
No hasta el contenedor: hasta la referencia. Para una empresa con temporadas, esa es la diferencia.
La orden de compra se trae del ERP, con sus proveedores, colores, tallas y referencias, y en varios países.
Es donde se pierde plata en silencio, y por eso es el bloque más desarrollado del módulo.
«Asiscomex ha sido mucho más que una plataforma de tracking. Nos ha permitido tener mayor visibilidad de nuestras operaciones, hacer un mejor seguimiento y tomar decisiones con información confiable y oportuna.»

Si la respuesta es «no sabría decirle», esa es exactamente la conversación. Media hora en video: recorremos un expediente completo sobre datos de demostración, de la orden de compra al costo consolidado, y le mostramos las dos pantallas de demoras funcionando.