Entrar al portal de la DIAN a bajar una declaración. Revisar uno por uno qué documentos de transporte ya quedaron ubicados en la aduana. Armar el informe de seguimiento en Excel y mandarlo a treinta personas. Copiar del ERP al sistema de seguimiento cada orden de compra nueva. Convertir declaraciones al formato que exige una multinacional y subirlas a su servidor.
Todo eso ya está automatizado, corriendo en producción, y se puede contratar por separado. No hace falta comprar la plataforma completa para llevarse un robot.
No es inteligencia artificial ni promete criterio. Es un programa que abre lo que hay que abrir, busca lo que hay que buscar, lo escribe donde va y avisa a quien corresponde. Sin equivocarse en el copiado, sin olvidarse un día, y sin que nadie tenga que acordarse de él.
Portales de la autoridad, servidores de archivos de sus clientes, el ERP de la casa. Con las credenciales que corresponden y por el camino que corresponde.
No una captura de pantalla: los campos, uno por uno, listos para escribirse donde van. Diecinueve datos de un manifiesto, ciento cincuenta casillas de una declaración.
En la base de datos, en el sistema del cliente, en el archivo que otro proceso espera. Sin que nadie transcriba nada.
Correo con el Excel adjunto, a la lista de distribución que usted configuró. Y bitácora de lo que hizo, para poder revisarlo después.
Filtre por familia o busque: manifiesto, FTP, contable, festivos.
Entra al portal de la DIAN, busca las declaraciones de un despacho, las descarga, arma el documento, le pone marca de agua y lo publica al portal de clientes. Procesa por lotes con reintentos.
Entra al portal de importaciones con las credenciales del funcionario, busca una declaración por su número de aceptación y trae sus más de 150 casillas al sistema.
Abre un navegador sin interfaz, entra al portal de la DIAN, navega el formulario, firma, formaliza y descarga el PDF del radicado. El número devuelto y el resultado quedan grabados en la operación.
El mismo recorrido para la planilla que se necesita cuando la mercancía debe trasladarse a zona primaria.
Busca las declaraciones que ya se procesaron pero que nunca llegaron a la base de control, y las vuelve a bajar. Es el robot que tapa los huecos que deja el robot principal.
Recorre las dos pestañas del buzón de expedientes del portal —casos en trámite y casos finalizados— y actualiza el estado en el sistema.
El robot principal del portal de la autoridad: recorre las declaraciones pendientes, las procesa y las marca como archivadas. Se puede apagar desde la base de datos si el portal está caído, sin desplegar nada.
La versión sin filtros: recorre el universo entero de declaraciones del período en vez de solo las pendientes. Se usa para poner al día un histórico o después de una caída larga del portal.
Toma las operaciones sin levante y baja del portal el documento de inventario asociado al manifiesto y al documento de transporte, y lo envía por correo.
Consulta el reporte de documentos del agente de aduana, extrae número y fecha del manifiesto y los graba en la consulta de inventario y en el sistema de eventos del cliente.
Cruza el inventario propio contra la consulta directa a la aduana para detectar diferencias de localización antes de que las reclame el cliente.
Entra al portal con las credenciales del agente, busca el documento de transporte, extrae diecinueve datos —manifiesto, fecha de aviso de llegada, peso, bultos, consignatario, depósito, transportador—, baja el PDF y el Excel, y escribe el manifiesto y las fechas directamente en el sistema operativo del cliente.
Detecta qué operaciones ya son elegibles para tener manifiesto y le pide, una por una, al robot que lo ubique. Lleva la bitácora del resultado.
Verifica en la aduana si el documento de transporte ya quedó ubicado y registra el evento. Convierte el soporte a PDF y notifica por correo.
Barrido del inventario de la aduana sobre todos los documentos en trámite, con su bitácora de inicio y fin.
Detecta qué documentos ya tienen localización asignada y arma el correo con la novedad para el responsable.
Detecta qué documentos ya tienen manifiesto y notifica con el soporte adjunto.
Lanza la consulta de estado de cada solicitud ante la autoridad y limpia los procesos que quedaron colgados antes de empezar.
Trae al sistema de seguimiento cada orden de compra creada en el ERP, con su proveedor, sus referencias y sus cantidades. Registra en bitácora cada fallo con su motivo.
Mantiene alineado el maestro de proveedores entre el ERP y la plataforma.
Trae los productos, colores y referencias creados en el sistema de diseño o en el ERP.
Alinea los datos de exportación entre el sistema fuente y la plataforma de seguimiento.
Arma el informe con el estado de todas las importaciones en curso, lo exporta a Excel y lo envía a la lista de distribución configurada.
El mismo recorrido sobre las operaciones de exportación.
Versión del informe de seguimiento para las operaciones de otro país, con su propia lista de destinatarios.
Reporte de las órdenes creadas en la jornada, enviado a las áreas que las tienen que atender.
Reporte de las mercancías que ingresaron a zona franca en el período.
Genera un correo con Excel adjunto para cada cliente que tenga documentos de operación en trámite. El bucle es dinámico: no hay tope de clientes.
Recorre las sucursales y arma cuatro tablas por cada una con lo que está pendiente de facturar.
Detecta qué operaciones marítimas van a llegar sin haberse radicado, dentro de una ventana configurable, y alerta antes de que sea tarde.
Detecta las importaciones que avanzaron sin que el anticipo esté registrado.
El cruce en el otro sentido: órdenes que deberían tener anticipo y no lo tienen.
Detecta qué colecciones llegaron a una etapa sin tener la muestra aprobada que corresponde, por tipo de muestra y por línea.
El mismo control sobre la etiqueta que exige la normativa de destino.
Convierte las declaraciones al formato que exige el cliente y las sube a su servidor de archivos, con bitácora del resultado de cada envío.
La misma entrega para el cliente que exige canal seguro y confirma por su propio servicio web.
Descarga las declaraciones de exportación del portal y se las manda al cliente con su soporte.
Genera el informe de facturación de cada cliente y se lo envía, con encabezado y pie personalizables.
Toma las causaciones, egresos, recibos y facturas de la plataforma operativa y los publica en el sistema contable, con reintentos y log estructurado.
El robot que cuida a los robots. Lee la lista de procesos que deben vigilarse y termina cualquier instancia que lleve más de cinco minutos corriendo, porque un robot pegado bloquea a los siguientes.
Mantiene actualizado el calendario del año con sus días hábiles y festivos, que es de lo que dependen los cálculos de vencimiento.
Consulta las fechas estimadas de llegada de los contenedores, compara contra el día anterior y clasifica los retrasos en un informe de novedades.
Automatiza los portales de las entidades para traer antecedentes y certificados. Incluye la resolución de la pregunta de desafío que usa uno de los portales para distinguir humanos de robots.
Marque las familias que le apliquen y ajuste los supuestos. La aritmética queda a la vista para que la pueda discutir con números suyos en vez de creernos los nuestros.
Los minutos por ejecución son estimaciones nuestras; la cantidad de procesos y de destinatarios sí está verificada en el código. En una propuesta real sustituimos estos supuestos por sus datos. Y no cuenta lo que cuestan los errores de digitación ni las alertas que se detectan tarde.
Un robot no es una macro en el Excel de alguien que se va de vacaciones. Es un programa desplegado, con su horario, su bitácora y sus destinatarios en base de datos.
Las listas de distribución viven en base de datos, con una marca que decide si el correo va en «Para» o en «Copia». Cuando entra alguien nuevo al equipo o se va otro, se actualiza el registro y listo. Sin recompilar, sin redesplegar y sin pedir ventana de mantenimiento.
Se contratan por separado, sobre el sistema que usted ya tiene. Es la puerta de entrada más barata para probar si trabajamos bien juntos.
Se despliega sobre el sistema que usted ya tiene. No hay que migrar nada ni cambiar de plataforma.
Varios robots de la misma familia, que suelen ir juntos porque atacan el mismo dolor.
Cuando el proceso que le duele no está en el catálogo, se construye y queda suyo.
Se construye. El catálogo son sesenta y tres procesos que ya existen porque a alguien le dolía ese trabajo antes que a usted. Si el suyo es distinto, la conversación empieza igual: cuéntenos qué hace hoy una persona, cada cuánto, y sobre qué sistemas. Con eso estimamos si se puede automatizar y cuánto cuesta.
Es la naturaleza del negocio y preferimos decirlo antes de firmar. Estos robots leen páginas web que la DIAN o un tercero pueden cambiar sin previo aviso y sin ninguna obligación de compatibilidad. Cuando eso pasa, el robot no siempre da un error limpio: puede detenerse en silencio.
Por eso una automatización de portal ajeno nunca se vende como funcionalidad garantizada: se contrata como riesgo compartido y con mantenimiento incluido.
Destinatarios, asunto, resultado y errores quedan registrados por proceso, en tablas que se pueden consultar.
Los procesos más recientes reintentan solos cuando el sistema de destino está ocupado, respetando lo que ese sistema pide.
Hay un proceso que vigila a los demás y termina cualquiera que lleve más de cinco minutos pegado, antes de lanzar el siguiente ciclo.
Los robots más críticos se pueden apagar desde la base de datos si el portal del que dependen está caído.
La radicación ante la autoridad tiene camino redundante: un servicio propio y un robot de navegador. Si uno falla, queda el otro.
Hoy el estado se reconstruye consultando bitácoras dispersas. Estamos consolidándolas en un solo panel que diga qué corrió hoy y qué falló.
El patrón viejo termina con código de éxito aunque no haya hecho nada. Los procesos nuevos ya devuelven código de error; los viejos se están migrando.
Algunos avisan cuando no hay datos, lo que sirve de señal de vida. Otros no envían nada, y eso es ambiguo. Se está estandarizando.
Una alerta que sigue vigente se reenvía todos los días. Falta la lógica de no repetir lo ya avisado.
Eso es todo lo que necesitamos para empezar: qué hace, cada cuánto, sobre qué sistemas y quién recibe el resultado. Con eso le decimos si ya existe un robot que lo resuelve, si hay que ajustar uno, o si hay que construirlo.