La mayoría de los proveedores le va a proponer reescribir todo en su tecnología favorita. Es lo cómodo para ellos y lo caro para usted: termina financiando su curva de aprendizaje y manteniendo dos sistemas en vez de uno.
Nosotros entramos donde está el sistema, en el lenguaje en el que está escrito, y lo modernizamos sin apagar la operación. Con equipos que trabajan asistidos por agentes de codificación y con experiencia real construyendo inteligencia artificial en producto, no en demostraciones.
Está en una tecnología de hace quince años, quien lo escribió ya no está, y cada cambio da miedo. Pero el negocio depende de él todos los días y no se puede apagar un fin de semana para reemplazarlo.
El proveedor propuso empezar de cero, entregó un producto nuevo que cubre una parte de lo que hacía el viejo, y ahora la empresa mantiene dos sistemas en vez de uno.
El mercado de perfiles técnicos es estrecho, y peor si la tecnología es antigua. Nadie sale de la universidad sabiendo las tecnologías en las que está escrito su sistema.
Le piden mantener lo que hay y responde que primero hay que migrarlo a lo suyo. La empresa termina financiando la curva de aprendizaje del proveedor.
El ERP, el sistema del proveedor, el portal del Estado que no tiene forma de conectarse. Ahí es donde se pierde el tiempo, y ahí es donde el proveedor genérico se rinde.
El conocimiento del negocio está dentro del código viejo, no escrito en ninguna parte. Migrar sin recuperarlo es la forma más cara de perder veinte años de reglas.
Todo proveedor dice que trabaja en cualquier tecnología. Nosotros lo contamos: dieciséis lenguajes, cuatro plataformas de Microsoft conviviendo en producción al mismo tiempo, seis tecnologías distintas de acceso a datos y dos motores heredados que ya nadie enseña.
Eso no es un catálogo comercial: son cifras medidas sobre nuestros 182 repositorios. Las pestañas de abajo muestran lo más representativo de cada área, no la lista completa.
Cuatro plataformas de Microsoft funcionando al mismo tiempo en producción, en un rango que va desde .NET Framework 3.5 hasta .NET 10. No son intercambiables y no se migran de un salto: conviven mientras dure la modernización.
No le proponemos migrar para poder trabajar. Si su sistema está en una tecnología que ya casi nadie toca, ese es exactamente el caso para el que servimos.
No trabajamos con Java, PHP, Ruby ni Go, y no hacemos desarrollo móvil nativo. Se lo decimos en la primera reunión, no en la tercera factura.
Código, documentación y despliegue en su poder desde el primer día. Sin dependencia de nosotros por diseño.
Un agente de codificación no es un autocompletado más listo: es un colaborador que lee todo el repositorio, entiende cómo está construido, propone el cambio completo y lo ejecuta. Bien dirigido, cambia lo que un equipo puede abarcar. Mal dirigido, produce código que nadie entiende y que nadie puede mantener.
La diferencia está en el método, y ahí es donde tenemos algo que enseñar en vez de algo que prometer.
Antes de escribir una línea, recorre el código, los procedimientos almacenados y la configuración. En un sistema legado sin documentación, esa capacidad de leer todo de una vez es lo que cambia el juego.
Un archivo de instrucciones por proyecto define el estilo, las convenciones de acceso a datos, qué está prohibido y qué patrón seguir. El agente las respeta; sin eso, cada sesión produce un código distinto.
El trabajo se corta en unidades que un ingeniero puede revisar de verdad. Un cambio de cuatro mil líneas que nadie leyó es deuda técnica disfrazada de productividad.
El agente escribe las pruebas junto con el código, y la comparación contra el sistema viejo es obligatoria en toda migración. Lo que no se puede verificar no se despliega.
El agente propone y ejecuta; la aprobación es humana y con nombre. No hay código que llegue a producción sin que alguien lo haya entendido.
Documentar un sistema viejo era el trabajo que siempre se posponía porque costaba demasiado. Con agentes deja de ser opcional, y por eso lo entregamos como parte del proyecto.
Que entregamos tres veces más rápido, ni cinco, ni diez. No tenemos esa medición y quien se la ofrezca sin haberla hecho en la casa de usted se la está inventando. Lo que sí ofrecemos es un compromiso de alcance por fase y la medición de lo entregado contra ese alcance, empezando por un primer bloque funcional donde se calibra el ritmo real con su sistema y su gente.
Hay una diferencia grande entre usar inteligencia artificial para escribir código y saber ponerla dentro de un producto que otra gente usa todos los días para tomar decisiones que cuestan dinero. Lo segundo es más difícil, y es donde tenemos recorrido.
Veintiocho de nuestros repositorios tienen inteligencia artificial realmente integrada, con ocho servidores que exponen más de mil capacidades a asistentes como Claude y ChatGPT.
Ocho servidores propios exponen más de mil capacidades a los asistentes que los equipos ya usan, con las mismas reglas de autorización que la interfaz.
PDF con y sin capa de texto, escaneos, fotos, hojas de cálculo y correos anidados. Con esquema explícito, temperatura en cero y linaje por dato.
Cuando la respuesta importa, tres modelos distintos proponen y un combinador de código puro fusiona por acuerdo. Repetirle la pregunta a uno solo no discrimina nada.
Toda conclusión de un modelo queda pendiente hasta que una persona la aprueba. Es la pieza que hace que un agente sea defendible ante un auditor.
Agentes que recorren un proceso completo de principio a fin y dejan el resultado listo para revisión, no chats que contestan preguntas.
El proveedor de modelo se cambia desde una pantalla de administración, sin redesplegar, y cada corrida registra qué costó.
Es lo que casi nadie quiere hacer, porque es difícil y porque no se puede improvisar. El sistema viejo sostiene el negocio todos los días y no hay un fin de semana en que se pueda reemplazar.
La clave no es la tecnología de destino: es el patrón de convivencia. Elegir mal ahí es lo que arruina estos proyectos, y por eso lo elegimos con criterio y le explicamos cuál descartamos y por qué.
Cada uno con su caso propio, sus condiciones de uso y su control obligatorio. No hay uno solo, y no se elige por gusto.
Comparar el resultado del sistema nuevo contra el viejo no es un formalismo: es donde aparecen los errores que nadie había detectado. Estos tres son de nuestro propio portafolio, y los tres estaban en producción.
El informe viejo inflaba el total. Estaba en producción y nadie lo había detectado hasta que se reescribió y se compararon los resultados.
El procedimiento almacenado multiplicaba el importe por el número de causaciones. Se verificó en los ocho casos de producción examinados.
Por interpretación de formato de fecha. Un defecto que llevaba años devolviendo resultados incompletos sin que nadie lo notara.
Ninguna fase empieza sin que la anterior haya cerrado su hito. Pulse una fase para ver qué hacemos, qué hace usted y qué se entrega.
Un proveedor que cotiza una modernización sin haber hecho esto está adivinando. Y adivinar en un sistema de cientos de pantallas se paga caro.
La modalidad no es un detalle administrativo: define quién dirige, quién asume el riesgo del alcance y qué pasa cuando algo cambia.
Trabajo cerrado y corto que produce el inventario del sistema, el mapa de riesgos y la propuesta de patrón de migración.
Alcance escrito, precio y plazo cerrados, criterios de aceptación firmados.
Equipo asignado con capacidad estable mes a mes, sobre una cartera de trabajo que prioriza usted.
Perfiles que se suman a su equipo, con sus procesos y sus herramientas.
Bloque comprado por anticipado, consumido contra registro, con vigencia.
Estudio de alcance, después un proyecto a precio fijo sobre el primer bloque funcional para generar confianza y calibrar el ritmo real, después célula dedicada para el resto, y bolsa de horas para el mantenimiento posterior.
Filtre por área o busque: integración, reversión, portal, respaldo.
«No es un software estándar. Es una solución que se construyó pensando en nuestras necesidades, lo que nos da agilidad y seguridad en cada proceso de comercio exterior.»

Es lo que mejor sabemos hacer, es de riesgo bajo para usted, y produce un entregable que vale por sí solo aunque después no trabaje con nosotros: el inventario real de su sistema, con lo vivo separado de lo muerto, dónde vive cada regla de negocio y qué está roto sin que nadie lo sepa.