Una declaración en PDF, una factura escaneada, un Excel del proveedor. Hoy alguien los abre, los lee y los teclea en el sistema. Es el trabajo más caro que existe: se paga por hora, se equivoca, y no deja rastro de por qué quedó ese número y no otro.
Integration Service es la puerta por donde entran esos documentos —cargados a mano, por correo o por FTP—, los lee con inteligencia artificial, los guarda estructurados y los traslada al módulo de destino cuando el usuario lo aprueba. Nunca antes.
La razón por la que estos proyectos fracasan casi siempre es la misma: obligan a la gente a subir archivos a una pantalla nueva. Aquí el documento entra por donde ya entra hoy.
El usuario sube el archivo desde el tablero, cuando lo necesita. Es el camino para el documento suelto o urgente.
El documento se envía como adjunto a un buzón dedicado. Es el canal que más se usa, porque es el que ya existía.
El cliente deja los archivos en una carpeta y el sistema los recoge. Es el camino cuando llegan por lotes desde otro sistema.
En PDF, en imagen o en Excel. Escaneado torcido, foto de celular o archivo nativo: el lector no exige un formato limpio.
No hay que pedirle a un tercero que se registre en un portal, ni entrenar a nadie en una pantalla nueva. Los documentos que hoy llegan a un buzón siguen llegando ahí, y el sistema los recoge solo. Eso es lo que hace que el proyecto arranque en semanas y no en trimestres.
Es la regla que define el producto: el documento se lee, se guarda y se muestra, pero los datos no entran a su sistema de producción hasta que una persona escoge el destino y lo aprueba. Pulse una etapa.
Por el canal que le convenga a cada quien: cargado a mano, adjunto a un correo o depositado en un FTP. El sistema lo registra como pendiente y ahí arranca el rastro.
La compatibilidad está declarada, no supuesta. Si el tipo de documento no corresponde al módulo de destino, el traslado se rechaza antes de escribir nada.
La solicitud de autorización de embarque se procesa y se compara, pero su destino de traslado directo está pendiente de confirmar con el equipo de negocio. Preferimos decirlo aquí que dejarlo en una casilla en blanco sin explicación.
Casi todos los productos de lectura documental terminan en el momento en que devuelven el dato. Ahí es donde empiezan los problemas reales: nadie sabe si lo que quedó en el sistema coincide con lo que decía el papel.
Aquí hay dos capas más, y son las que convierten esto en algo defendible ante una auditoría.
Antes de trasladar, se compara el documento leído contra lo que ya existe en el sistema de origen, campo por campo. No solo el total: el encabezado, los ítems y los documentos soporte.
Después del traslado se compara lo que quedó en el sistema de destino contra lo que se envió, con emparejamiento tolerante a diferencias de formato y de escritura.
Cuando un documento se procesa, el sistema puede estampar sobre el propio PDF el sello con la información que se le asignó: la tasa de cambio aplicada, el número de Documento Operativo, si el gasto es propio o de terceros. El archivo que queda archivado lleva encima la trazabilidad de lo que el sistema hizo con él. Cuando alguien pregunte por una cifra seis meses después, la respuesta está en el mismo papel.
Es la pregunta que hunde la mayoría de los proyectos de inteligencia artificial: ¿cuánto va a costar esto al mes? El módulo la responde por empresa, por usuario, por tipo de documento y por modelo.
Cada grupo tiene su plan de procesamiento: un lote único, un cupo mensual que se renueva, o ilimitado. El saldo se consulta en cualquier momento.
Cuando el saldo baja del diez por ciento sale un correo automático. Nadie se queda sin poder procesar un documento un viernes por la tarde.
El costo se reporta en dólares y desglosado por grupo, por usuario, por modelo y por módulo. Con tarifario editable, para reflejar el precio real de cada proveedor.
Cada grupo puede tener su presupuesto mensual. Es la respuesta a la pregunta que siempre aparece en el comité: hasta cuánto puede llegar esto.
La separación es real y está en el diseño: cada empresa es un grupo, cada grupo tiene sus usuarios y sus propias conexiones de destino. Una empresa con tres programas de Plan Vallejo tiene una conexión por cada base de datos, y cada conexión apunta a una sola. Un usuario solo puede trasladar a las conexiones del grupo al que pertenece.
Filtre por área o busque: webhook, sello, SKU, conciliación.
Es la demostración más honesta que podemos hacer: usted nos manda una declaración o una factura real —de las difíciles, no de las bonitas— y le mostramos qué extrajo el sistema, qué campo se quedó dudoso y cómo quedaría en su módulo de destino.